El método made in Santa Fe para hacer plantas más fuertes y productivas

Detrás del desarrollo está la madre de la tecnología HB4, Raquel Chan. La técnica se encamina a protocolizarse a través de un dispositivo especial.

“Al principio nadie nos creía. Hace algunos días estuvo en Santa Fe la presidenta del Conicet, Ana Franchi, y le mostramos los resultados. Quedó impactada”. Las declaraciones corresponden a la doctora en bioquímica Raquel Chan, creadora de eventos transgénicos de la talla de la tecnología HB4, que dio lugar a cultivos extensivos resistentes a la sequía. Sus dichos no refieren a ninguno de sus avances en ingeniería genética, más bien a una técnica que lograron comprobar en los invernaderos y que permite generar un ensanchamiento del tallo y más productividad en plantas sin poner un solo transgen.

La respuesta la encontraron en los broches para colgar ropa o los usados en papelería. “A partir de observar que un montón de plantas modificadas genéticamente en el laboratorio tenían una característica que no habíamos advertido inicialmente es que surgió esta idea. Las plantas en cuestión tenían un tallo más grueso y había una notoria correlación entre el ancho de los tallos y una mayor producción”, indicó Chan, en contacto con Punto biz.

Lo cierto es que al estudiar el tallo, cuando por lo general en los análisis la mirada se posiciona en las hojas y las flores, decidieron experimentar en técnicas para ensanchar los tallos sin procedimientos transgénicos. “Al aplicar un determinado peso por 48 horas en un determinado período del crecimiento no solo logra engrosar el tallo, también se consigue que la planta de más semillas o más frutos”, mencionó la experta en biología molecular que integra el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), organismo que tiene doble pertenencia: Conicet y UNL.

Experimentamos con tomates, chía, quínoa, cannabis y en todos esos cultivos intensivos la técnica funcionó de maravillas. Empleamos elementos con diferente peso, pero se destacan los broches para la ropa o los usados en la oficina para sostener papeles”, añadió. La investigación fue publicada en la revista científica de relevancia mundial The Plant Journal.

Por lo pronto, ya está en producción un implemento específico que servirá como objeto para simular el peso determinado que cada planta necesita con el objetivo de promover que la técnica sirva para para producciones intensivas. “Creemos que es vital difundir este procedimiento entre los huerteros para que ellos puedan incrementar la producción. Hay un equipo que ya está trabajando en crear un adminículo específico para protocolizar la técnica”, mencionó Chan

La idea del IAL es que a través de un plan de extensión se pueda educar a los productores a utilizar el peso en sus plantas. “Vale aclarar que la técnica no es exitosa en todas las arquitecturas de plantas. Funciona bien en plantas que tienen un solo tallo desde donde salen las ramas. Por ende, no es eficiente en las hortalizas”, planteó. El desarrollo por lo tanto apunta a que los huerteros puedan diversificar la matriz productiva. “Ya estamos trayendo una variedad de quinoa creada en el Inta Famaillá de Tucumán que posibilita sembrarla a nivel del mar como ocurre en nuestra región, ya que es un cultivo que no es de la zona. El plan es que los quinteros puedan empezar a hacer quinoa que es mucho más rentable que la verdura de hoja”, puntualizó.

El proyecto de Chan recibió un aporte de casi $10 M del Programa Ciencia y Tecnología contra el Hambre que lanzaron en forma conjunta el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, junto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales para difundir la iniciativa.

fuente: puntobiz.com.ar

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